
La puerta… mis nervios están a flor de piel y el toque del timbre me ha sobresaltado… me acerco y descuelgo el interfono, nadie contesta a mi pregunta de quien es, oprimo el botón de abrir..
Ruidos en la escalera de alguien que entra y coge el ascensor… alguien sube, ha parado en mi planta, yo se quien es, le estoy esperando…
Esbozo una sonrisa de bienvenida que al instante queda congelada en mi cara, cuando acaba de cerrar las puertas del ascensor y gira hacia mi veo su seriedad como una mascara en su cara… mi corazón empieza a latir más deprisa… entra y agarrándome de la mano cierra de un empujón la puerta que da un portazo, yo intento decir algo pero su tajante ¡cállate! me deja muda… así agarrada me arrastra hacia la habitación, no se si es miedo lo que siento, no le creo capaz de lastimarme pero algo ha pasado y parece que yo voy a ser su vía de escape, con un movimiento rápido me lanza sobre la cama y sin dejarme de mirar empieza a desabrocharse los pantalones, me imagino desmadejada sobre la cama, la falda corta se me ha subido y mis piernas están expuestas a su mirada que no deja de ser fría y distante.
No se quita los pantalones sólo se los ha bajado, veo su falo erecto y listo, no puedo evitar excitarme, seguimos sin decir nada… casi es mejor así.
Se acerca a mi y sin miramientos me agarra de las caderas y me pone boca abajo, mi corazón ahora si esta acelerado intento resistirme y lo único que recibo es un…
- ¡Estate quieta o será peor! hoy mando yo… voy a usarte, haré contigo lo que quiera y ¿sabes? te gustará...-.
No se si asustarme o dejar que la excitación siga, noto como me he mojado al oírle, como me ha excitado con sus palabras… pero ese miedo es algo nuevo… algo que no controlo.
Sigue peleándose con mi ropa, la falda esta por sobre mis caderas y el tanguita que llevaba esta roto en el suelo, tirado. Las dos veces que he intentado moverme he recibido sendos cachetes, lo suficientemente fuertes como para darme a entender que puede ser peor, cada vez estoy mas mojada y más excitada, no se que hace… porque en esa posición no puedo verle, algo se trae entre manos.

Me sobresalto… algo frió se desliza entre mis piernas, algo frío y mojado que él esparce con sus dedos haciéndome gemir, sus dedos recorren toda la zona untándola con algo frió y resbaloso, sus dedos empiezan su trabajo, mientras una mano me sujeta fuertemente por la cadera otra se dedica a darme el mas exquisito placer, sus dedos no son delicados, quizá es eso… en su afán por no darme placer y ser rudos están haciéndome sentir como nunca… un dedo me penetra profundamente y empieza la cadencia del apareamiento, a éste le sigue otro y otro, me siento follada totalmente por sus dedos, no podré aguantar mucho más así, intento girar y su mano me da un firme apretón.
- ¿Aun no lo has entendido? Dice. Hoy vas a ser sometida, sabrás quien manda aquí y quien es el que decide el que y cuando y eso va a ser ahora mismo.
Sin más uno de sus dedos empieza a masajear y a penetrarme por detrás, la sorpresa me hace contener la respiración por unos segundos, ese dedo se mueve suave, mimando aunque los otros siguen fallándome sin miramientos, poco a poco me voy relajando y otro va a acompañar al primero en su exploración, dedos que poco a poco me hacen desear más, mis gemidos ya son incontrolables, me da igual quiero sentir todo lo que me hace, de repente todo se detiene, ya no hay dedos exploradores, ni dedos invasivos, giro la cabeza para intentar ver y un cachete me avisa de que no debo hacerlo…
- Voy a follarte ese culo… lo quiero ahora y es lo que voy a tener, yo de ti… me relajaría e intentaría disfrutarlo.
Dicho y hecho, su pene empieza a presionar contra la entrada y a pesar de mis gemidos se abre paso, despacio pero sin disminuir la presión, movimientos de vaivén le acompañan, a cada empuje un poco más entra en mi, mis gemidos son más audibles, pero no se si son de placer o de dolor pues la presión es muy fuerte. Centímetro a centímetro se introduce… hasta que sus testículos empiezan a golpearme en cada embestida, son embestidas lentas y muy profundas, lo que era dolor ahora es una tensión que me vuelve loca, quiero que pare y quiero más, el ritmo se acelera y su respiración se acelera, se retira completamente y vuelve a entrar, la facilidad con que lo hace me sorprende pues nunca habíamos hecho algo así, no quiero que pare… quiero estallar con él, pero aun no ha acabado… ahora, empieza el baile, empuja y empuja follándome fuerte, nota mi placer y eso le da alas… hay dolor pero casi es placer, no sabría decirlo, sus dedos empiezan a estimular mi clítoris mientras sigue con esas penetraciones fuertes y potentes… en unos segundos siento el orgasmo que me domina y empiezo a gritar, sin piedad él sigue y sigue y mis gritos se mezclan con los suyos cuando se corre, dos fuertes embestidas dan salida a su semen dentro de mi, estamos exhaustos y caemos sobre la cama, respiraciones entrecortadas e intentos de volver a encontrar el aire. Poco a poco recobramos el control, me siento pegajosa y veo entre mis piernas su leche mezclada con mis jugos, él sigue mi mirada y con su mano los junta y los esparce por todo mi sexo. Nos miramos sin palabras, una sonrisa aparece en su rostro y dándome un beso me dice – gracias -.
Recuerdo el día que hablamos de su fantasía, fantaseaba con la dominación y la sumisión y yo decidí en ese momento ser parte de ella, hoy era el día de hacerla realidad, no sabia que iba a pasar, ni en que consistiría, algo nuevo, algo no probado, algo que yo quería darle y que le he dado. Habrá más… y será pronto.
Circe



